martes, 30 de marzo de 2010

¡De locos!

Volvamos al asunto aquel de mi calidad de estudiante en el limbo. En resumen -que no merece la pena extenderse-, según mi oficina de la Seguridad Social (en adelante, las SS) mi tarjeta sanitaria está correctamente tramitada, pero la han extraviado en correos. ¡Bellacos, cómo han podido! Suerte que al rescate apareció otra oficina de las SS, la de Salamanca, donde visto lo visto deben de tener atribuciones especiales emanadas directamente de Su Majestad en persona, o del Santo Padre, dado que allí es donde comenzó el fin de mi aventura, donde me fue devuelta mi ciudadanía en forma de certificado provisional sustitutorio. Eso sí, hasta abril, no vaya a ser que me crezca.

De modo que allá me voy yo con mi papelote, escrito en perfecto castellano para que aquí no lo entiendan, hacia el Rectoraat, pensando en todas las descalificaciones e improperios que voy a vomitar en la cara del Exchange Student Advisor cuando me diga que mi salvoconducto no sirve y que "I can't do nothing"... y va el tío y no sólo no me pone ninguna pega, sino que me extiende la matrícula hasta junio. ¡Toma ya! Y va y me dice que bueno, que a él no le importa tanto eso del seguro médico, que es cosa mía, para estar cubierto por si me pasa algo y esas cosas... ¡pues eso mismo me podrías haber dicho antes, macho! Así que ahí estaba yo, con otro papel aún mejor que el de antes, entre furioso, estupefacto y eufórico, frente a frente con ese hombre tan increíblemente poderoso, diciendo con mi vocecita temblorosa "dank u wel" y echando a correr no fuera a ser que Su Excelencia cambiara de parecer.

Ahora tan sólo queda el último de los trabajos de Hércules: recuperar mi conexión a internet. Dios, empiezo a estar harto de esta broma...

2 comentarios:

  1. Es que la Erasmus tiene su dimensión de rito iniciático, hombre. Hoy en día no es necesario que salgas al monte, caces un ciervo con tus manos y te lo comas sin pelar, la evolución social ha hecho que los valores considerados productivos que un joven debe demostrar para ser considerado un adulto util son más del rollo aguantar colas, ir de lado a lado con una carpeta llena de fotocopias compulsadas, hablar con paredes humanas o aflojar lerus como si mañana ya no valieran por cualquier cosa. Todo ello sin estallidos de rabia homicida ni delirios paranoides, por supuesto.

    A lo que iba: que como lo de los ciervos ya no sirve para nada (o ese rol lo perpetúan los deportistas profesionales),te mandan a un sitio donde no te entienden demasiado, medianamente aislado de primeras y con dos entes (e infinitos subentes) burocráticos para los que eres el enlace que tiene que saberse las 12000 pirulitas que hay que hacer para que tu mayor disgusto sea que te bajen las notas así porque sí. Cuando el joven de turno vuelve al poblado, con sus cosas certificadas y un testículo magullado, los ancianos del lugar asienten con admiración. Ya sólo falta que se licencie para ir de cabeza a la cola del paro o a bajar los salarios de otros.

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  2. ¡Así es! Pero merece la pena, ahora cada noche me quedo dormido con la dulce certeza de que soy un hombre de provecho, con todos mis certificados, tarjetas, fotocopias compulsadas y formularios ocultos cautamente bajo mi colchón, para guardrme de los malos espíritus y los demonios. Y cada mañana despierto con una sonrisa y le grito al viento: "¡Soy ciudadanos europeo!" Y salgo a la calle como uno más, dispuesto a hacer un buen trabajo, con mi cabeza casi libre de todo pensamiento homicida.

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