En el año de Nuestro Señor de dos mil y nueve, su Majestad el Rey tomó la determinación de enviar a quien esto suscribe con un tercio español a tierras flamencas. Innumerables son las aventuras y desventuras a las que este tercio, con más pena que gloria, ha ido sobreviviendo durante estos tres meses en un país extraño, habitado por gentes no menos extrañas. En lo que al clima se refiere, y obviando el hecho de que a las 8 de la mañana aún no es de día y a las cuatro de la tarde ya ha caído el sol, es a las lluvias intensas, a los vientos endiablados y a las brumas a quienes les debo el estar postrado en este catre desvencijado escribiendo esta primera crónica, debatiéndome entre la vida y la muerte aquejado de pulmonía. Quiera el Señor que esta crónica sea sólo la primera, y no también la última.
jueves, 3 de diciembre de 2009
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Oooh vaya, el señorito sureño tiene frío, como no ha vivido en nieblilandia toda su vida...
ResponderEliminarEs coña, a cuidarse y a ver si resiste el impulso bloguístico.
Ñaca.
Por la Villa también hace frío; si bien es cierto que hemos vivido épocas peores.. en cuanto al frío digo.
ResponderEliminarY en cuanto a todo lo demás.
Ñeke
Espero que esto te dure más que anteriores blogs creados por ti.
ResponderEliminarDurar x lo menos te durara hasta ke te vuelva a ver, y joder, a ese poco sol te acostumbras...., y a la lluvia,.... y a las muje.....
ResponderEliminarcuidate cachonda
Gracias, Max, veremos a ver (mm, qué redundante).
ResponderEliminarMala: sobre todo en cuanto a todo lo demás, pero tranqui, vendrán peores.
Robeeer: las cosas duran lo que tienen que durar, ni más ni menos, cumplen su función y luego quedan en el fondo de algún cajón... hasta que a alguien se le ocurre revitalizarlas, jeje.
Emi: no nos olvidemos de Mr. Peanut!